¿Qué ocurre cuando una población no encuentra soluciones para explicar una enfermedad aterradora? 


La razón deja de forma parte de la ecuación. 


Esto es lo que ocurrió en el siglo XVII en los tiempos de la Peste Negra en gran parte de Europa.

Puesto que los médicos comenzaron a basarse en técnicas poco sofisticadas y más supersticiosas, como la quema de hierbas aromáticas y el baño en agua de rosas o vinagre.

Mientras, con el pánico instalado en cada hogar, las personas sanas hicieron todo lo posible por evitar a los enfermos. Los doctores se negaron a ver pacientes, los sacerdotes se negaron a administrar los últimos ritos, y los comerciantes cerraron sus tiendas. Muchas personas huyeron de las ciudades hacia el campo, pero incluso allí no pudieron escapar de la enfermedad: afectó a las vacas, ovejas, cabras, cerdos y pollos, así como a las personas.

De hecho, murió tanto ganado que una de las consecuencias de la Peste Negra fue la escasez de lana en el continente. Muchas personas, desesperadas por salvarse, incluso abandonaron a sus seres queridos enfermos y abrazaron teorías como el castigo divino, algo así como una retribución por los pecados contra Dios, ya sea a través de la codicia, la blasfemia, la herejía o la fornicación.

La Gran Peste


Bajo este escenario podemos entender mejor lo que ocurrió unos siglos después en Londres con la Gran Peste (o gran plaga). Oficialmente mató a 68.595 personas en la city en 1665, aunque la cifra real es probablemente más cercana a 100.000 o una quinta parte de la población de la ciudad, sobre todo teniendo en cuenta que el informe de muertos nunca estuvo al día y que muchos pobres simplemente fueron arrojados a fosas comunes sin que se registraran sus fallecimientos.

¿Cómo comenzó? 

Hoy sabemos que este brote de peste bubónica no llegó repentinamente en 1665. Durante más de un año, se sabía de informes de una gran cantidad de casos. Los ricos evitaban cada vez más la ciudad y podrían sobrevivir a un brote. Por ejemplo, es conocido que el Rey Carlos II y la corte se retiraron a Oxford para esperar a que todo pasara.


Sin embargo, para los pobres era muy diferente. Escapar de Londres fue más difícil y las condiciones estrechas y sucias en las que muchos vivían alentaron la propagación de la enfermedad. Se suponía que cualquier casa donde se identificara la peste debía permanecer cerrada durante 40 días con la familia en su interior, una cuarentena marcada con una cruz y custodiada a su entrada por vigilantes. El miedo a ser encerrado con los moribundos significó que muchos de los primeros casos de peste se mantuvieron en silencio.

El pico de la epidemia ocurrió una semana de septiembre de 1665, cuando los registros de mortalidad de Londres registraron 7.165 muertes. Fallecían miles de ciudadanos cada siete días. Para entonces, Londres parecía casi desierto durante el día, las muertes aumentaron tanto que se prohibió la recolección de cuerpos hasta que llegara la noche, ya que se temía por la histeria y el pánico de las multitudes si veían la gran cantidad de cadáveres que los conductores de carros transportaban y arrojaban a fosas comunes a la luz del sol.
Esta última idea no fructificó. No había suficientes conductores para semejante tarea en la noche, así que se decidió simplemente apilar los cuerpos en las calles, con cientos de cadáveres amontonados a la vista de cualquiera mientras se iban descomponiendo con el paso del tiempo.

Medidas Surrealistas tomadas

Y como ocurrió con la Peste Negra, lo que multiplicó la histeria de la sociedad era la poca información que se tenía sobre lo que estaba ocurriendo. Nadie sabía como evitar la enfermedad, y la causa real seguía siguiendo un misterio, así que las medidas preventivas que comenzaron a aflorar carecían, como mínimo, de sentido común.

Teoría del mal aire
Una de las más populares fue la teoría del “mal aire”, la cual no daba muchas más explicaciones pero sí ponía en el foco de todos los males a la atmósfera que respiraban. ¿Qué hicieron? Las autoridades informaron a los ciudadanos a comenzar hogueras que se debían mantener encendidas por toda la urbe. En el interior de las casa también debía haber fuego encendido las 24 horas del día, todo ello sin tener en cuenta la temperatura exterior.


Fumar tabaco
Comenzó a circular por la ciudad la teoría que decía que fumar tabaco era una forma de mantener el aire entrando en los pulmones libres de enfermedades. Esta situación, absolutamente surrealista, llevó a imágenes tan pintorescas donde barrios y distritos enteros se pasaban el día fumando sin importar la edad. Los niños, por supuesto, también estaban incluidos, y los que se negaban fueron obligados a ello.

Esta práctica duró meses y formó parte del manual de desinfecciones personales para combatir la gran plaga. De hecho, el barrio que no tuviera una tienda de tabaco era marcado como un barrio que tenía la peste.

El vinagre milagroso
Se decía que antes de cerrar un trato había que limpiar el dinero en vinagre, y solo así se le podía entregar el dinero a un comerciante.

Prohibición de animales domésticos
En la ciudad se prohibió el mantenimiento de perros, gatos y otros animales domésticos. La razón: se creyó que los numerosos perros y gatos callejeros que deambulaban por las calles de Londres ayudaban a propagar la plaga. Incluso surgió la figuro del verdugo de perros, quién se calcula que acabó con la vida de más de 4.000 animales con la quema masiva. Además, el Rey Carlos II declaró que no se permitía “que los cerdos, perros, gatos o palomas domesticadas pasen de un lado a otro en las calles, o de casa en casa, en lugares infectados”.

En este caso, muchos historiadores argumentan que, si bien es verdad que los perros y gatos podían portar pulgas previamente infectadas, la muerte en masa de miles de ellos pudo prolongar la agonía, ya que también actuaban como cazadores de ratas.

Los pedos enfrascados
Y por último tenemos que hablar de una recomendación que se hizo muy popular antes de que comenzara a remitir la plaga. Algunos médicos recomendaron a sus pacientes tirarse pedos en frascos para ayudar a tratar la exposición a la peste. ¿De dónde venía esta “lógica”?

Se llegó a creer que la Gran Plaga de Londres era un miasma, o un vapor de aire mortal que se propagaba al respirar la atmósfera. Los médicos consideraron que si un paciente de alguna manera pudiera diluir el aire contaminado con algo igualmente potente, podría reducir las posibilidades de contraer la enfermedad. Dicho y hecho: aconsejaron a sus pacientes que tuvieran “a mano” algo maloliente listo.

Para tener algún tipo de hedor pútrido en espera, algunos retuvieron una cabra y dejaron que apestara en el lugar. Otros adoptaron la práctica de tirarse pedos en un frasco y sellarlo rápidamente, luego se apresuraban a inhalar el hedor cuando sospechaban que podrían haber estado expuestos a los gérmenes mortales. Ninguno de ellos lo sabía entonces, pero estábamos muy probablemente ante el primer uso del placebo de metano.


A principios de 1666 el número de personas que morían a causa de la peste comenzó a disminuir, y para el verano de 1666 la epidemia había terminado. O casi. El último caso reportado de la peste en Londres fue en 1679. Aquello marcaría el final de la era de la peste que había devastado a las poblaciones en toda Europa desde el siglo XIV.

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Es posible que hayas visto durante las últimas semanas alguna imagen o vídeo donde los doctores le dan la vuelta a los pacientes con Covid-19 de forma que quedan acostados boca abajo. ¿A qué se debe esta técnica y por qué está ayudando a salvar vidas?



La clave de esta secuencia se encuentra en el lugar donde tenemos la mayoría de los pulmones: en la espalda. Por ello, los profesionales de la salud dan la vuelta a los pacientes sobre sus estómagos, “es una forma efectiva de mantenerlos estables en cuidados intensivos, ya que estamos salvando muchas vidas así”, le cuenta Mangala Narasimhan, directora regional de cuidados críticos del Northwell Health en la ciudad de Nueva York, a CNN, “es algo muy simple de hacer, y hemos visto una mejora notable. Podemos verlo para cada paciente”.

La idea es ayudar a los pacientes a obtener el oxígeno que tanto necesitan en sus pulmones colocándolos de frente. Así se han visto casos que han mejorado en cuestión de muy poco tiempo, como un paciente del hospital de Long Island en Queens que vio cómo su tasa de saturación de oxígeno pasó del 85 al 98 por ciento una vez que se le colocó “boca abajo”.
Kathryn Hibbert, directora de la UCI médica del Hospital General de Massachusetts, decía al respecto que “al ponerlos boca abajo, estamos abriendo partes del pulmón que no se habían abierto antes”.

La idea no es nueva. En un estudio de 2013 publicado en The New England Journal of Medicine se encontró que la posición ayudaba a reducir las tasas de mortalidad para pacientes con síndrome de dificultad respiratoria aguda grave, un tipo de insuficiencia respiratoria causada por inflamación en los pulmones que los pacientes con casos graves de COVID-19 están experimentando.

El pasado mes de marzo, un estudio realizado en un hospital de Wuhan, el epicentro de la pandemia mundial, descubrió que tumbarse boca abajo era en algunos casos más útil que aplicar presión positiva en los pulmones usando respiradores en pacientes con COVID-19. Según explicó Haibo Qiu, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad del Sudeste de Nanjing, y coautor del artículo publicado en el American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine:

Este estudio es la primera descripción del comportamiento de los pulmones en pacientes con COVID-19 grave que requieren ventilación mecánica y reciben presión positiva. Indica que algunos pacientes no responden bien a la presión positiva alta y responden mejor a la posición propensa (boca abajo) en la cama.

En cualquier caso, la mayoría de los expertos advierten que, si bien se trata de una técnica que demuestra su éxito en muchos casos, hay pacientes que no pueden pasar físicamente todo el día en el hospital mientras están boca abajo.

Tomado de:
El paciente #1 que contrajo el Coronavirus en China es un hombre de 55 años de la provincia de Hubei, esté paciente lo contrajo de otro humano. 


Un mes después del 17 de noviembre, se informaron de uno a cinco casos nuevos cada día, según el informe, y para el 20 de diciembre había 60 casos confirmados.

Las declaraciones oficiales del gobierno chino a la Organización Mundial de la Salud habían informado que el primer caso confirmado había sido diagnosticado el 8 de diciembre. Los médicos que intentaron dar la alarma a sus colegas sobre una nueva enfermedad a finales de diciembre fueron reprendidos. De hecho, las autoridades no admitieron públicamente que hubo transmisión de persona a persona hasta el 21 de enero.

Ahora la pregunta parece más clara que nunca: 
¿se podrá localizar al paciente cero del coronavirus? 

El primer contagio de animal a humano sería de gran importancia para la ciencia, aunque como ha explicado Jonathan Mayer, profesor emérito del departamento de epidemiología de la Universidad de Washington, “es muy improbable que alguna vez se identifique al paciente cero”.

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Ya es oficial. Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 han sido suspendidos hasta el año 2021, debido a la pandemia del coronavirus COVID-19 que está afectando a todo el planeta. Se trata de la primera vez en la historia que se suspenden unas Olimpiadas en tiempos de paz.



Y es que hasta ahora, los Juegos Olímpicos se habían llevado a cabo casi sin excepción en todas las ocasiones pautadas desde las primeras Olimpiadas modernas de 1896 en Atenas, Grecia. Las únicas ediciones de los Juegos Olímpicos que han sido canceladas fue debido a que coincidieron con las dos Guerras mundiales.

Ahora, el coronavirus se ha cobrado la edición de Tokio 2020, algo que parecía inevitable desde que el brote del virus se convirtió en una pandemia mundial a comienzos del mes de marzo. El Primer ministro de Japón, Abe Shinzo, confirmó la decisión en conjunto con el Comité olímpico internacional: “hemos acordado que tanto los Juegos Olímpicos como los Juegos Paralímpicos de Tokio se llevarán a cabo al menos en verano de 2021", aseguró el mandatario nipón.

Por supuesto, ese “al menos” en su comunicado asegura que la fecha continúa siendo tentativa, y todo dependerá de cómo evolucione el control de la pandemia hasta entonces, con la esperanza de que las autoridades sanitarias de cada país y la Organización mundial de la salud logren contener el virus lo antes posible.

Hasta ahora, Japón se ha convertido en uno de los primeros países en “aplanar la curva” de una manera drástica, expresión utilizada para describir que la cantidad de nuevos contagios por COVID-19 es cada vez menor. Sin embargo, un evento de tal magnitud a nivel internacional suponía que docenas de miles de personas de todo el mundo viajaran a Japón en julio, lo que lógicamente supone un riesgo muy grande. Es por eso que países como Canadá, Australia, Alemania y Noruega, entre otros, estaban solicitando y presionando a las autoridades japonesas y del Comité olímpico internacional para que suspendieran las Olimpiadas, incluso asegurando que de no posponer el evento, sus atletas no asistirían.

Sin dejar de lado el impacto severo que está teniendo el coronavirus a nivel mundial en aspectos como la salud y la economía, posponer los Juegos Olímpicos tras años de planificación, inversión y preparativos, es otro golpe para la economía regional del anfitrión, en este caso, la ciudad de Tokio. Afortunadamente, al menos, no han sido cancelados de forma definitiva sino solo pospuestos por un año.

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En todos los años de su historia, la NASA nunca se había visto en una situación parecida a la actual. Tras varios casos de infección en sus centros, y al igual que gran parte del planeta, la agencia espacial está en cuarentena, y los miembros del personal trabajando desde casa.


Lo que ocurre en la NASA lo conto el 18 de marzo del 2020 Jim Bridenstine, el administrador de la agencia espacial estadounidense. La NASA obligo a casi todos los 17.000 miembros de su personal a trabajar desde casa después de que aparecieran varios casos de coronavirus en dos centros espaciales. Según Bridenstine:

"Con vigencia inmediata, todos los empleados y contratistas pasarán al teletrabajo obligatorio hasta nuevo aviso. Al personal esencial de la misión se le seguirá otorgando acceso en el sitio. Una cantidad limitada de empleados ha dado positivo por COVID-19, por lo que es imperativo que tomemos este paso preventivo para evitar una mayor propagación del virus entre la fuerza laboral y nuestras comunidades."

Tras un documento creado para mitigar rápidamente la propagación del coronavirus entre los trabajadores, la NASA ha explicado que se encuentran en la “Etapa 3”. La Etapa 1 se aplica principalmente al acceso funcional a centros e instalaciones, con énfasis en el distanciamiento social, la reducción de viajes no esenciales y otras actividades para reducir la propagación del virus.

La última fase, la 4, a la que solo el Centro de Investigación Ames en Mountain View está sujeto actualmente (con varios casos de infecciones detectados), es un cierre casi total de todas las instalaciones, “excepto para proteger la vida y la infraestructura crítica”.


Bridenstine concluyo que “esta es la primera vez que la NASA ha estado en esta situación”. La agencia estaba trabajando para desarrollar el sistema de lanzamiento y la nave espacial Orion que enviará a los astronautas a la luna a mediados de la década, y quizás a Marte en la década de 2030. Desarrollos que muy posiblemente se verán ralentizados con la pandemia.

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Es una pandemia de la enfermedad por coronavirus iniciada en 2019 (COVID-19), causada por el virus coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2).​ Se identificó por primera vez en diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan,​ capital de la provincia de Hubei, en la China central, cuando se reportó a un grupo de personas con neumonía de causa desconocida, vinculada principalmente a trabajadores del mercado mayorista de mariscos del sur de China. La OMS la reconoció como una pandemia global el 11 de marzo de 2020.​ A fecha de 16 de abril de 2020, se ha informado de más de 2.08 millones de casos de COVID-19 en más de doscientos países y territorios, lo que ha dado como resultado más de 130 000 muertes y más de 500 000 casos de recuperación.​ En la cima de países con mayor número de infectados se encuentra Estados Unidos, seguido por España, Italia, Alemania, Francia, Reino Unido y China.


El virus se transmite generalmente de una persona a otra por vía de las pequeñas gotas, conocidas como microgotas de Flügge, que se emiten al hablar, estornudar, toser o espirar.​ Se difunde principalmente cuando las personas están en contacto cercano, pero también se puede difundir al tocar una superficie contaminada y luego la propia cara. El periodo de incubación suele ser de cinco días, pero puede variar de dos a catorce días.​ Los síntomas más comunes son la fiebre, la tos seca y dificultades para respirar. Las complicaciones pueden incluir la neumonía, el síndrome respiratorio agudo o la sepsis. No existe todavía una vacuna o un tratamiento antivírico específico. El tratamiento principal es la terapia sintomática y de apoyo.​ Las medidas de prevención recomendadas incluyen lavarse las manos, cubrirse la boca al toser, la distancia física entre las personas y el uso de mascarillas, además del autoaislamiento y el seguimiento para las personas que se sospecha que están infectadas.

Para prevenir la expansión del virus, los gobiernos han impuesto restricciones de viajes, cuarentenas, confinamientos, cancelación de eventos y el cierre de establecimientos. La pandemia está teniendo un efecto socioeconómico disruptivo.​ Se han cerrado colegios y universidades en más de 124 países, lo que ha afectado a más de mil doscientos millones de escolares.​ Un tercio de la población mundial se encuentra confinada, con fuertes restricciones de movimientos.​ Ha habido desinformación y teorías conspirativas difundidas en línea sobre el virus,​ e incidentes de xenofobia y racismo contra ciudadanos chinos y de otros países del este y sudeste asiático.

¿Que es?

COVID-19 (acrónimo del inglés coronavirus disease 2019),​ también conocida como enfermedad por coronavirus​ o, incorrectamente, como neumonía por coronavirus,​ es una enfermedad infecciosa causada por el virus SARS-CoV-2. Se detectó por primera vez en la ciudad china de Wuhan (provincia de Hubei), en diciembre de 2019.​ Habiendo llegado a más de 100 territorios, el 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud la declaró pandemia.​

Produce síntomas similares a los de la gripe, entre los que se incluyen fiebre, tos seca,​ disnea, mialgia y fatiga. En casos graves se caracteriza por producir neumonía, síndrome de dificultad respiratoria aguda,​ sepsis​ y choque séptico que conduce a alrededor del 3 % de los infectados a la muerte. No existe tratamiento específico; las medidas terapéuticas principales consisten en aliviar los síntomas y mantener las funciones vitales.​

La transmisión del SARS-CoV-2 se produce mediante pequeñas gotas —microgotas de Flügge​— que se emiten al hablar, estornudar, toser o espirar, que al ser despedidas por un portador (que puede no tener síntomas de la enfermedad o estar incubándola) pasan directamente a otra persona mediante la inhalación, o quedan sobre los objetos y superficies que rodean al emisor, y luego, a través de las manos, que lo recogen del ambiente contaminado, toman contacto con las membranas mucosas orales, nasales y oculares, al tocarse la boca, la nariz o los ojos. Esta última es la principal vía de propagación, ya que el virus puede permanecer viable hasta por días en los fómites (cualquier objeto carente de vida, o sustancia, que si se contamina con algún patógeno es capaz de transferirlo de un individuo a otro).​

Los síntomas aparecen entre dos y catorce días, con un promedio de cinco días, después de la exposición al virus. Existe evidencia limitada que sugiere que el virus podría transmitirse uno o dos días antes de que se tengan síntomas, ya que la viremia alcanza un pico al final del período de incubación.​El contagio se puede prevenir con el lavado de manos frecuente, o en su defecto la desinfección de las mismas con alcohol en gel, cubriendo la boca al toser o estornudar, ya sea con la sangradura (parte hundida del brazo opuesta al codo) o con un pañuelo y evitando el contacto cercano con otras personas, entre otras medidas profilácticas, como el uso de mascarillas. La OMS desaconsejaba en marzo la utilización de máscara quirúrgica por la población sana, en abril la OMS consideró que era una medida aceptable en algunos países. No obstante, ciertos expertos recomiendan el uso de máscaras quirúrgicas basados en estudios sobre la Influenza H1N1, donde muestran que podrían ayudar a reducir la exposición al virus. Los CDC recomiendan el uso de mascarillas de tela, no médicas.

Origen de la pandemia

Los primeros síntomas de una nueva enfermedad respiratoria se detectaron en Wuhan (provincia de Hubei) el 8 de diciembre de 2019,​ o el 17 de noviembre según otras fuentes.

Para el 20 de diciembre la nueva "neumonía de origen desconocido" afectaba ya a al menos 60 personas.​ Muchas de ellas habían frecuentado un mercado mayorista que comercializa pescado, pollos, gatos, faisanes, murciélagos, marmotas, culebras venenosas, ciervos, órganos de conejos y otros animales salvajes, por lo que surgió la sospecha de que el patógeno fuera un nuevo tipo de coronavirus de fuente animal.

El mercado donde se sospecha que se originó el brote fue cerrado el 1 de enero de 2020 y las personas con síntomas fueron aisladas. Más de 700 personas, incluyendo más de 400 trabajadores de la salud que tuvieron contacto con los casos sospechosos, fueron puestos bajo observación en el momento.​

Los coronavirus circulan principalmente entre animales, pero han evolucionado e infectado a los humanos (convirtiéndolo así en un virus zoonótico), como se ha visto en el SARS, MERS y otros cuatro tipos de coronavirus encontrados en humanos que causan síntomas respiratorios similares a los del resfriado común. Los seis tipos de coronavirus conocidos hasta ahora se pueden contagiar de humano a humano.

El 30 de diciembre, un grupo de médicos del Hospital Central de Wuhan, liderado por la doctora Ai Fen, lanzó una alerta sobre un "coronavirus similar al SARS". Ocho de estos médicos fueron arrestados bajo la acusación de difundir falsos rumores, entre los cuales se encontraba el doctor Li Wenliang.

Tras el desarrollo de un diagnóstico concreto para detectar la infección, la presencia de SARS-CoV-2 fue confirmada en 41 personas del grupo de casos sospechosos en Wuhan. Las primeras muertes se registraron el 9​ y 16 de enero de 2020, ambos hombres con edades superiores a los 60.​ La tercera muerte se reportó el 19 de enero de 2020​ y tres más se agregaron el 21 de enero de 2020.

El 5 de enero, un equipo del Centro Clínico de Sanidad Pública de Shanghai consiguió secuenciar el nuevo virus. Este logro se mantuvo en secreto hasta que, seis días después, unos investigadores lo filtraron a varios sitios web. Este acto permitió a la comunidad internacional comenzar a desarrollar tests y vacunas para el virus y sus responsables fueron castigados con el cierre de su laboratorio.La Comisión Nacional de Salud de China confirmó públicamente el 20 de enero de 2020 que el nuevo coronavirus se transmitía entre humanos.​ Al mismo tiempo, empezaron a darse casos de la enfermedad entre personal sanitario y el virus saltó a Corea del Sur.​ La Organización Mundial de la Salud advirtió de que podría originarse una epidemia internacional,​ temor que se incrementó por la cercanía de las celebraciones del Año Nuevo Chino, durante las cuales muchos millones de personas se desplazan de una provincia a otra.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el 30 de enero de 2020 la existencia de un riesgo de salud pública de interés internacional, bajo las regulaciones del Reglamento Sanitario Internacional,​ y posteriormente el 11 de marzo de 2020 que la enfermedad se consideraba ya una pandemia por la alta cantidad de personas infectadas (118 000) y muertes (4291) que había causado alrededor del mundo (114 países). Desde esa fecha las cifras han seguido incrementándose.

Signos y síntomas

Los síntomas de la enfermedad COVID-19 son inespecíficos y su presentación, según la OMS/WHO, puede incluso carecer de síntomas (asintomático). Hasta el 20 de febrero de 2020, en base a una muestra estadística de 55 924 casos confirmados por laboratorio, la frecuencia de presentación de los síntomas en la población china, era la del cuadro adjunto.


Manejo del brote

Tal aplanamiento de la curva epidemica se puede lograr por el distanciamiento social, el uso de guantes, y máscara protectivaUna parte clave de las actuaciones en un brote de enfermedad infecciosa es tratar de disminuir el pico epidémico, conocido como aplanamiento de la curva epidémica.​ Esto ayuda a disminuir el riesgo de que los servicios de salud se vean sobrepasados y proporciona más tiempo para desarrollar una vacuna y un tratamiento.

Mapa de la Pandemía

Fuente:




Se que muchos de ustedes se preguntaran que carajo es esta entrada y pues no les voy a mentir, yo tampoco lo tenía claro al principio, pero se los explicare fácil, la "Enfermedad X", es un plan de acción y prevención, creado desde el 2015 para combatir una pandemía letal, que ni siquiera existe.


¿Que es?

Se trata de un plan de acción y prevención ante lo que está por venir, un catálogo de epidemias futuras potenciales para las que las contramedidas actuales son insuficientes, o simplemente no existen.

De hecho, la X de su nombre en código indica precisamente eso, una especie de marcador de posición para un peligro contagioso que aún no hemos encontrado, pero que es prácticamente seguro que aparecerá. 

Según la OMS:

"La enfermedad X representa el conocimiento de que una epidemia internacional seria podría originarse por un patógeno que actualmente se desconoce que causa enfermedad en humanos. El Plan de I + D explícitamente busca habilitar la preparación de contramedidas contra la ‘Enfermedad X’ desconocida en la medida de lo posible. "


Dicho plan comenzó a desarrollarse en 2015, y desde entonces se revisa anualmente para priorizar los principales patógenos emergentes que pueden causar brotes graves en el futuro cercano, para los cuales existen pocas o ninguna contramedida médica.

Fuente:







Les comparto unas infografías de Gizmodo sobre el Coronavirus, para que se enteren del tema, estas imágenes fueron subidas el 29 de enero del 2020, a día de hoy se sabe mucho más y ya es una Pandemía mundial.

Que son los Coronavirus.

 Está infografía no está muy actualizada.

Consejos.

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