El General Indígena José María Dionisio Melo y Ortiz nació en Chaparral (Tolima - Colombia) el 9 de octubre de 1800 y fue asesinado en La Trinitaria (Chiapas - México) el 1 de junio de 1860; fue un militar y político colombiano perteneciente al Partido Liberal Colombiano (Draconianos), prócer de la guerras de independencia de América del Sur.
Exiliado en dos ocasiones de su país, concuñado del general Rafael Urdaneta que se declaró dictador de la Gran Colombia en 1830, haciendo Melo lo propio en la Nueva Granada en 1854, cuando se convirtió en el Presidente 8.º de la República de Nueva Granada desde el 17 de abril de 1854 al 04 de diciembre de 1854.
Primeros Años
José María Dionisio Melo y Ortiz, nació en Chaparral, en la Provincia de Mariquita (hoy Tolima), en el Virreinato de la Nueva Granada, el 9 de octubre de 1800 y recibió educación en el colegio San Simón de Ibagué.
Trayectoria Militar
Melo se unió al Ejército Libertador recibiendo el grado de teniente el 21 de abril de 1819. Pasó a la condición de primer comandante de infantería el 31 de agosto y participando en las acciones de Pasto, Popayán, Pitayo, Jenoy y Natará. En 1820 aparece firmando una declaración en Cartagena emitida por el comandante de plaza Juan Agustín Doncel. En 1822 participó en las batallas de Bomboná y Pichincha. En febrero de 1823 recibió Melo el grado de capitán de caballería. En 1824 participó en las batallas de Junín y Ayacucho bajo el mando del general Sucre, a quien acompañó en la campaña libertadora de Perú y de nacimiento de la república de Bolivia. En 1826, Melo hizo parte del segundo sitio del Callao, de Santa cruz y de Gamarra bajo el mando del brigadier Canterac del ejército peruano. El 27 de junio de 1829 combatió en la batalla del Portete de Tarqui de nuevo bajo el mando de Sucre. Melo recibió las medallas de vencedor de Bomboná, Pichincha, Junín, Ayacucho y la del busto del Libertador.
Dictadura de Urdaneta
Establecido en Bogotá, Melo contrajo matrimonio en 1829 con Teresa Vargas París, cuñada del general Rafael Urdaneta. El 4 de mayo de 1830, Melo recibió el despacho de Coronel efectivo por parte del gobierno recién posesionado del vicepresidente Domingo Caycedo. Fiel seguidor de Bolívar, respaldó la caída del presidente Mosquera que permitió el establecimiento de la dictadura de su concuñado el 5 de septiembre de 1830, con la que se pretendía el regreso al poder del Libertador. Con el fallecimiento de Bolívar en diciembre, el gobierno de Urdaneta perdió legitimidad, viéndose forzado el dictador a renunciar el 28 de abril de 1831, marchando al exilio con su familia. Como consecuencia de su apoyo a la dictadura, Melo fue borrado de la lista militar y expulsado de la Nueva Granada, teniendo que exiliarse en Curazao.
Exilio
En Venezuela, Melo se vinculó al grupo de oficiales que se levantaron contra el presidente venezolano José María Vargas, en 1835 durante la Revolución de las Reformas, esto con la intención de exigir la reunificación de la Gran Colombia, reformas políticas, religión católica única y el fin del poderío económico de la aristocracia local, fortalecida con el comercio.
Entre los rebeldes estaban Luis Perú de Lacroix y Pedro Carujo. Encabezaron el levantamiento Santiago Mariño, Pedro Briceño Méndez, Diego Ibarra y Julián Castro. Obtuvieron un efímero triunfo. El coronel Melo se encargó de comandar a las tropas que exiliaron al presidente Vargas y al vicepresidente Andrés Narvarte. Al retomar el poder el general José Antonio Páez con el apoyo de Urdaneta, los revolucionarios fueron separados de sus familias y desterrados, unos a las Antillas, y otros a Nicaragua.
Melo al recibir la pena de expulsión de Venezuela, el 13 de septiembre de 1836, que había sido conmutada por la anterior sentencia pena de muerte dictada el 11 de agosto de 1836, se dirigió primero a Curazao, luego a Nicaragua y posteriormente, en diciembre de 1836, a Europa.
En Europa, además de estudiar en la Academia Militar en Bremen, Baja Sajonia, se interesó por las ideas socialistas que se debatían en círculos locales. Allí conoció las tesis de Charles Fourier, quien denunciaba que en Europa la superabundancia se convierte en fuente de abundancia y penuria. Leyó, La Industria y El Sistema de Henri de Saint-Simon.
Regreso a la Nueva Granada
Viendo como oportunidad el indulto ofrecido por el presidente José Ignacio de Márquez a los veteranos de la guerra de Independencia, en enero de 1840 durante la guerra de los supremos, Melo logró regresar al país ese mismo año. En 1841 Melo se radicó en Ibagué, dedicándose a labores comerciales y llegó a ser jefe político ese cantón. El 27 de mayo de 1847 fue reinscrito en el Ejército de la Nueva Granada con el grado de teniente coronel. El 11 de abril de 1850 ascendió Melo al grado de coronel efectivo y destinado a comandante del escuadrón de caballería Neira adscrito a la I Columna.
Las Sociedades Democráticas
José María Melo participó con Ambrosio López de la fundación de las Sociedad de Artesanos de Bogotá, organizada por los artesanos e intelectuales socialistas influenciados por Saint-Simon y Fourier, y apasionados lectores de la obra de Louis Blanc, La Organización del Trabajo y el recientemente publicado libro de Proudhon, ¿Qué es la Propiedad?. Los líderes de los artesanos habían participado de Sociedades Bíblicas creadas para leer la traducción al castellano de la Biblia.
En 1848 los artesanos decidieron abrir la afiliación y adoptar el nombre de Sociedades Democráticas a las cuales ingresaron también intelectuales socialistas, campesinos y militares, de modo que llegaron a funcionar en al menos 112 ciudades y poblaciones.
General del Ejército
El 16 de mayo de 1851, el presidente López le pidió autorización al Congreso para declarar la guerra a Ecuador, en caso de comprobar el apoyo del nuevo gobierno del país a un plan de insurrección de los opositores al gobierno en las provincias de Barbacoas, Pasto, Popayán y Túquerres; intenciones observadas por intentos de sublevación registrados en Pasto y Popayán. Respaldado en los casos legales de conmoción interior, López aumentó el pie de fuerza a 10 mil hombres y obtuvo la autorización solicitada al Congreso el 22. Adicionalmente, la secretaría de Guerra postulo a cinco coroneles para ascender al grado de general con el fin de completar las plazas del grado ante las exigencias de orden público. El 2 de junio de 1851 autorizó el Congreso el ascenso de los coroneles Valerio Francisco Barriga, José María Gaitán, José María Melo, Pablo Durán y Rafael Mendoza.
Presentadas varias sublevaciones en contra del gobierno, Melo organizó con los artesanos tres mil voluntarios de las Milicias Democráticas para fortalecer la Guardia Nacional y contener a los sublevados de Guasca comandados por Mariano y Pastor Ospina, que resultaron derrotados tras la captura de Mariano Ospina en Bogotá y la dispersión de sus seguidores el 31 de julio.
Tras la renuncia del general Ramón Espina Gámez a la Junta del Montepío Militar, el gobierno nombró a Melo en su reemplazo el 13 de agosto de 1851. El 19 de junio de 1852 fue designado Comandante del Ejército en Cundinamarca.
Comandante General de Cundinamarca y de la II División
El general Melo se vio envuelto en la polémica que generó el atentado al senador Florentino González, ocurrido el 8 de junio de 1853 en Bogotá, situación en la que la víctima aseguró que la tropa había sido orientada a atacar a ciudadanos que respaldaban al Congreso y que repudiaban las arengas de gente de ruana o artesanos que lanzaban arengas de muerte a la representación nacional, asegurando que el general Melo le había manifestado en su convalecencia que sus hombres seguían directrices de la autoridad civil, que en el momento de los hechos había sido ejercida por el gobernador Nicolás Escobar, que fue removido de su cargo.
Requerida su versión por parte del Secretario de Guerra interino y Jefe del Estado Mayor General, coronel Santiago Fraser; el general Melo respaldó el informe del coronel Melchor Corena, comandante del escuadrón de caballería, en el que aseguró que ningún efectivo del Ejército disparó a ciudadano alguno, a pesar de recibir impactos propinados con arma de fuego desde los balcones de las casas de José María Portocarrero y Francisco Pardo, resultando muerto el soldado Isidoro Ladino.
Jefe Supremo del Gobierno Provisorio
Golpe Militar
En la madrugada del 17 de abril de 1854, y en su calidad de Comandante General de Cundinamarca, el general Melo se presentó a la habitación del presidente Obando con el propósito de ofrecerle la jefatura de la revolución, que venía manifestándose en contra de la Constitución de 1853. Rechazada la propuesta por parte del Presidente, llevó a Melo a encargarse del poder ejecutivo para proceder a devolver la vigencia de la Constitución de 1843, por considerarla genuinamente liberal.
Melo insistió en que su mandato era producto de una revolución provocada por la opresión al pueblo, que intentó manifestarse el 19 de mayo de 1853 en contra de la nueva Constitución que el Congreso estaba ad portas de promulgar, de la sublevación general del 8 de junio en Bogotá, y de actos violentos como el asesinato de Antonio París, sobre el cual expresó el gobierno restaurador: "murió París... ¡Alma noble! ¡corazón valiente! pero el pueblo y el Ejército no tienen nada que ver en el crimen de un desalmado asesino. Esa pérdida debe pesar como un remordimiento incurable sobre los que condujeron a la sociedad a esa punto, en que la maldad abusara del traje honrado del pueblo para ejecutar sus iniquidades. Efectivamente había de qué temer"«Gaceta Oficial». mayo 1° de 1854. Consultado el 27 de abril de 2026.
Reforma del Gobierno
Melo modificó, mediante decreto del 19 de abril, la Secretaría del Interior y Justicia a Interior y Culto. El 3 de junio volvió a reformar el gabinete, fusionando la Secretaría del Interior con la de Relaciones Exteriores, manteniendo la de Hacienda y suprimiendo la de guerra y marina, cuyos asuntos asumió y creó la Auditoría de Guerra y Marina como una dependencia auxiliar a su ejercicio. También dispuso Melo que las provincias volverían a estar a cargo de gobernadores nombrados por el presidente.
Oposición a la dictadura
En reacción a la dictadura, se conformó una alianza constitucionalista militar de radicales y conservadores, encabezados por el general Tomás Herrera, que se declaró en ejercicio del poder ejecutivo como designado presidencial, debido a que el vicepresidente Obaldía se había asilado en la embajada de Estados Unidos. El general Melo procedió el 15 de mayo a borrar de la lista militar a los oficiales que identificó que se levantaron en armas en oposición al que denominó gobierno restaurador, generales Tomás Herrera, Manuel María Franco, Marcelo Buitrago y Juan José Reyes-Patria Escobar; coroneles José María Rojas Pinzón y Antonio Rubio y a 13 oficiales más.
El expresidente Mosquera se había desplazado el mismo mes de abril a Cartagena para organizar, financiar y dirigir el Ejército del Norte, recibiendo el apoyo del general Camilo Mendoza, comandante general de la plaza. que marchó desde Barranquilla. El expresidente López encabezó el Ejército del Sur, que derrotó a los artesanos en Cali para aproximarse a Bogotá desde Cauca y Huila. Joaquín París, (tío de la legítima esposa de Melo), comandó la División del Alto Magdalena que con tropas antioqueñas cruzó el río Magdalena por Honda y se unió a las tropas del coronel Julio Arboleda, que habían tomado la región de Guaduas.
Victorias de Zipaquirá, Tabio y La Calera
Melo nombró como jefe del Estado Mayor General al coronel Rafael Peña y envió a comandar al ejército del norte al coronel Manuel Jiménez, quien marchó hacia Zipaquirá para entrar en combate con las tropas de Herrera el 20 de mayo, apostándose en el marco de la plaza del pueblo, mientras que el ejército legitimista, muy superior en hombres, bajó de la salina a atacar las posiciones de Jiménez, hasta que ambas caballerías entraron en choque y resultó muerto el general Manuel María Franco, baja que generó un efecto de retirada, dado que se trataba del comandante del ejército constitucionalista. El reporte del coronel Jiménez da cuenta que el general Herrera estuvo cerca de caer en acción, pero le fue perdonada la vida por el coronel J. Gutiérrez, quien también le permitió la fuga.
El 21 de mayo salió Melo de Bogotá al mando de una división de 600 hombres, dejando encargado del poder ejecutivo al secretario Obregón como presidente del Consejo de Ministros. A la altura del puente de Cajicá, Melo vio avanzar a las tropas de Herrera por el boquerón de Tabio y entró en combate, propiciándole una nueva derrota al ejército constitucionalista. El 31 de mayo se registró el tercer combate en la hacienda Aposentos de La Calera, donde las tropas al mando del coronel Melchor Corena fueron atacadas y vencidas por las del coronel Dámaso Girón, cayendo prisionero Corena y 13 efectivos entre los que se contaba Leonardo Canal y completando las tropas de Melo su tercera victoria. Ese mismo día, Obregón decretó borrar de la lista militar al general Joaquín París Ricaurte, a los coroneles José Vargas París, Melchor Corena, José Navas y Domingo Mutis y a 13 oficiales más. El general Melo reasumió el poder ejecutivo el 1° de junio para aumentar el pie de fuerza del Ejército a 8 mil hombres y volver a su cuartel general de Facatativá el 4 de junio, decretando que podía ejercer el poder ejecutivo donde quiera que se encontrara.
Avanzada sobre Tunja y Bucaramanga
El coronel Dámaso Girón avanzó hacia Tunja pudiéndola ocupar, y continuó a la provincia de Tundama para vencer en Bonza el 21 de junio a las tropas comandadas por el general Reyes-Patria. Francisco Javier Salgar, comandante de la guardia nacional en el cantón de Soatá, aseguró el partido de la jurisdicción en favor de Melo, afianzando a Sogamoso y Chita a la línea del gobierno. Para comienzos de julio, la provincia de Soto se pronunció en favor de Melo, mientras que Socorro fue ocupada por Valentín Núñez para poner a la provincia a favor de Melo.
El general Melo, establecido en el cuartel general de Facatativá, decretó el aumento del pie de fuerza del ejército el 20 de julio de 1854 a veinte mil hombres. El 10 de agosto reportaron las tropas de Girón la toma de las salinas de Chita y Muneque, así como la población de Macueque en la provincia de Casanare. Sin embargo, la avanzada de las tropas constitucionalistas sobre Bucaramanga, le brindo una fundamental victoria a los opositores de la dictadura, de la que resultó muerto el general Martiniano Collazos, quien se había mantenido a favor de Melo. Simultáneamente, el vicepresidente Obaldía asumió el poder ejecutivo en Ibagué, ciudad en la que se reunió el Congreso y la Corte Suprema. El gobierno constitucional llamó de Nueva York al expresidente Herrán para asumir la Secretaría de Guerra, mientras que destinó a Herrera como segundo comandante del Ejército del Norte y a París como segundo del del Sur.
Estos movimientos llevaron el 17 de agosto a Melo a reorganizar al ejército regenerador, distribuyendo a 11 mil hombres en las divisiones de vanguardia, centro, norte y reserva y una columna ligera con los siguientes mandos:
- General José María Melo - General en jefe del ejército y comandante de la división de vanguardia.
- General José María Mantilla - Segundo general en jefe.
- Coronel Juan de Jesús Gutiérrez - Primer edecán
- Coronel José María Barriga - Jefe del Estado Mayor de la División de Vanguardia.
- Coronel Ramón Acevedo - Comandante de la División de Centro.
- Coronel Fernando Campos - Jefe del Estado Mayor de la División de Centro.
- Coronel Dámaso Girón - Comandante de la División del Norte.
- Teniente coronel Venancio Ruiz - Jefe de Estado Mayor de la División del Norte.
- Coronel Rafael Peña - Comandante de la División de Reserva.
- Teniente coronel Manuel Agustín Carvajal Tenorio - Jefe de Estado Mayor de la División de Reserva.
- Coronel Mariano Posse - Comandante de la Columna Ligera.
- Coronel Manuel Jiménez - Comandante de caballería.
- Teniente coronel Francisco Torres - Comandante del Parque del Ejército.
La reorganización no condujo al revés de la situación. En septiembre, el coronel Girón cayó combatiendo en Pamplona. El 25 de septiembre reimplantó Melo los grados de General en Jefe, General de División y General de Brigada, otorgándole al día siguiente el de división al general Mantilla.
Batallas de Bosa y Las Cruces
El 22 de noviembre, las tropas de Melo atacaron a las del general López, que estaban apostadas a lo largo del río Bosa, desde Casablanca hasta el casco urbano del pueblo. A la 1:30 de la tarde, las tropas de Melo atacaron el puente, custodiado por el Batallón Salamina, que resistió una hora de asedio para replegarse hasta la Cruz de Terreros en dirección a Yomasa, de acuerdo al plan de batalla. Otro frente de caballería e infantería melista, intentó cruzar el río por el poblado de Bosa, moviéndose la primera división al mando del general Rafael Mendoza para contener tal avance. El ejército melista intentó un tercer frente de ataque con infantería y artillería en la llamada Casa de Olarte, custodiada por la Columna del Alto Magdalena al mando del coronel Mateo Viana.
Como el general Joaquín París avanzara hacia el Puente de Bosa con su Segunda División e impidiera la toma del mismo, López cambió el plan hacia la ofensiva, moviendo la línea de combate a la orilla derecha del río. Le autorizó López al coronel Arboleda accionar una culebrina que hizo gran daño al ejército de Melo, llevando a que el general Mendoza no cuidara más el flanco del poblado y avanzara sobre el puente, movimiento que también gestó Herrán con su Estado Mayor; formándose una sola columna que avanzó hasta el potrero de San Pedro, trinchera original del ejército melista, encabezada por el general Herrán y que hizo retroceder a las tropas restauradoras, avance que se dio entrada la noche. Finalmente, López ordenó al general Ortega marchar por le camino nacional hacia los ejidos de Bogotá al mando de los batallones Salamina, Timbío y Cauca.
A las 5 de la mañana del 23 de noviembre, López hizo avanzar al Ejército por San José de Fucha, Tres Esquinas, Ninguna Parte y Las Cruces, sin ser molestados por las tropas melistas. La Legión de Oriente se apostó entre los cerros de Monserrate y Guadalupe hasta Egipto. La guerrilla de Ardila se replegó a la Chamicera para custodiar la llegada del vicepresidente Obaldía y su gabinete que se aproximaban desde Soacha, que resultó atacada por tropas melistas que seguían en el lugar.
Melo dispuso la marcha de una división robusta al camino de Occidente, por lo que López instruyó a Mendoza a contener su avance. El primer contacto lo hicieron las tropas de Melo en Las Cruces, al mando del coronel Diego Castro. López logró que sus tropas vencieran a las apostadas en la Chamicera, el camino de Occidente y finalmente se tomara la plaza de Las Cruces, haciendo retroceder la sólida resistencia del coronel Castro.
Toma de Bogotá
El 26 de noviembre las tropas de Melo ocuparon a la Quinta de Bolívar para tratar de ocupar la posición en los cerros del ejército constitucionalista. Mientras el coronel Castro comandaba la vanguardia del ataque, Melo lo hizo desde la retaguardia. Como las tropas de Gutiérrez Lee no cedieran en sus posiciones, pudieron avanzar sobre los melistas, perdiendo en combate al comandante José María Forero y retirando el intento de avanzada.
Al día siguiente, el coronel restaurador Salvador Camargo avanzó sobre la columna de José María Ardila en Tres Esquinas, la cual cayó prisionera con movimientos de ataque por el camino real y el camino de Funza. Un grupo de refuerzo a Camargo atacó de nuevo la posición de Ardila pero no logró resultado alguno. El 29 de noviembre llegó el Ejército del Norte a ocupar Zipaquirá, para el día siguiente establecer su cuartel general en el Puente del Común, en cabeza de Mosquera.
Ambos ataques frustrados de parte de Melo llevaron al general Herrán a convencerse que podían tomarse Bogotá y resultar victoriosos, por lo que el 1° de diciembre le anunció a los diplomáticos que se resguardaran y que contaban con las garantías debidas por parte de sus tropas. El 2 de diciembre llegó Mosquera a Chapinero, donde recibió el plan de batalla así como López en Las Cruces.
El general López dispuso el 3 de diciembre a la II División comandada por Joaquín París entre la calle de Santa Bárbara y la esquina de Las Letras de San Victorino, y la I División con el general Mendoza entre Santa Bárbara y Egipto, respaldada por el batallón Cáqueza de la Legión de Oriente, comandando por Gutiérrez Lee, acordonados por un cuerpo de caballería al mando del general Ramón Espina que era el comandante de la III División, encargado de contener la fuga de las tropas enemigas. Luego de cuatro horas de enfrentamiento, Gutiérrez Lee se tomó la plaza de San Agustín.
Por el norte de Bogotá se acercaba una vanguardia comandada por el general Tomás Herrera y la reserva a cargo del general Camilo Mendoza, que sentó trinchera en San Diego, al conocer que el grueso del ejército melista se apostaba en San Francisco y que se habían tomado el Convento de San Diego. Mosquera optó por enviar tropas por el borde del cerro para interrumpir cualquier contacto entre San Diego y San Francisco, pero un fuerte aguacero les impidió avanzar y aplazar movimientos para el día siguiente, de acuerdo a lo avalado por el general Herrán. En la noche del 3, el coronel Julio Arboleda avanzó sobre las calles de Occidente y Perú contra una fuerte resistencia de la artillería e infantería de Melo; mientras que la Legión de Oriente mandada por Pedro Gutiérrez Lee tuvo el mayor avance de aproximación a la Plaza de Bolívar.
En la madrugada del 4 de diciembre, el general Herrera fue enviado entre las calles Margarita, Barinas y Bárbula; mientras que el coronel Díaz hiciera lo propio sobre las calles Yarumal, Majagual y Chire, con el objetivo de tomarse una trinchera melista ubicada entre las calles Chire y Pamplona. Al llegar a la esquina de la calle Pamplona con la Bárbula, el general Herrera fue herido de gravedad, por lo que lo relevó el coronel Weir, quien avanzó unas calles para cederle el mando al general Mendoza, quien intentaría tomarse San Diego, mientras que Wir apoyaría a Díaz en el ataque a San Francisco. El general Camilo Mendoza cayó herido procediendo a atacar las casas de la zona de El Hospicio y La Tercera, teniendo que relevarlo el propio general Mosquera.
La toma de la recoleta de San Diego generó 300 prisioneros al mando del coronel Ramón Acevedo, que fueron conducidos a la Quinta de Bolívar. En el avance sobre San Francisco, Mosquera pudo llegar a San Victorino, donde recibió información de los avances por el sur de parte del coronel Viana y del general Espina. Herrán reforzó con caballería la operación de Mosquera, logrando la rendición del coronel Ramón Beriñas. La I División logró rendir la artillería enemiga y avanzar hasta tomarse la Casa de Gobierno, a una cuadra de la Plaza de Bolívar. A las tres de la tarde el general Mendoza se había tomado el Colegio de San Bartolomé, el coronel Arboleda se tomaba el Convento de San Agustín y el general París a la plaza principal, a donde fue llamado Mosquera, quien avanzó desde San Francisco, y consumaron la victoria a las cuatro de la tarde, con la rendición del último escuadrón melista.
Proceso a los golpistas
El general Tomás Cipriano de Mosquera, comandante del Ejército del Norte, reportó como prisioneros al general Melo, los coroneles Pedro Mártir Consuegra, Ramón Beriñas, Manuel Jiménez y Antonio Nates y 31 oficiales más, el jefe de policía Manuel Fernández de Córdoba y el gobernador Avelino Rodríguez.
Mediante resolución del 22 de diciembre de 1854, el secretario de guerra Pedro Alcántara Herrán dio de baja del ejército a los generales Melo, José María Mantilla, José María Gaitán y Martiniano Collazos; a los coroneles Rafael Peña, Ramón Acevedo, Manuel Martínez Munive, Manuel Jiménez, Fernando Campos, al teniente coronel Antonio María Echeverría Rosillo y a más de cien oficiales, acusados de los delitos de traición, sedición y rebelión.
En agosto de 1855, Melo le solicitó al gobierno que le concediera la expulsión del país para acceder así al indulto ofrecido para los culpables del delito de traición y rebelión cometido el 17 de abril de 1854, el cual fue negado el día 23 por haber sido reportado de parte del gobernador Gutiérrez Lee, un proceso pendiente contra Melo por la muerte de un cabo Quirós. El gobernador Gutiérrez le relacionó al secretario Ospina el 3 de septiembre, la situación de los presos que quedaban por rebelión y traición cometida el 17 de abril de 1854, indicando que el expresidente Francisco Obregón continuaba detenido por no haber sido indultado; Emeterio Heredia y Ramón Morales Montenegro por haber rechazado los indultos; José María Melo, Ramón Beriñas, Francisco Caballero, Pedro Mártir Consuegra, Eulogio Fernández, Ramón Forero, Benito Franco, Manuel Góngora, Miguel González, Segismundo Lalinde, Pedro Mosquera y José María Vargas Vila por estar procesados por delitos comunes.
El secretario Ospina instruyó el 11 de septiembre al gobernador Gutiérrez que dejara seguir sus caminos a los prisioneros a los que cesara el motivo legal de retención; instrucción que quedó reflejada en el decreto de indulto emitido por el vicepresidente Mallarino el 19 de septiembre de 1855. El gobernador Gutiérrez Lee reportó el 25 de septiembre al secretario Ospina la libertad de José María Melo al no haberle encontrado el juez una causa penal pendiente, y aceptar la presentación de Manuel Murillo Toro como fiador por la suma de 8 mil pesos, pagaderos en el caso de que Melo no cumpliera el compromiso de salir del país por el norte antes del 24 de octubre.
Destierro de Melo en América Central y México
Tras su estadía inicial en Panamá, Melo quien tenía por pena un destierro por ocho años, se embarcó a Costa Rica y ayudó a combatir contra la invasión del aventurero estadounidense William Walker a Nicaragua. Una vez obtenida la victoria sobre la invasión, Melo fue en 1859 a El Salvador a trabajar como instructor de tropas el 16 de mayo de 1859, país en el que falleció Juliana Granados.
Guerra de Reforma
Melo decidió ir como voluntario a la guerra de Reforma en México, donde luchó en defensa del gobierno de Benito Juárez. Melo llegó hacia el 10 de octubre a la frontera mexicana. El gobernador liberal del Estado de Chiapas, Ángel Albino Corzo, convenció al presidente Benito Juárez para que autorizara su incorporación al nuevo ejército fronterizo que estaba envuelto en la guerra. Juárez había rechazado toda intervención extranjera, como la del cónsul británico George Buckley-Mathew.
Melo organizó alrededor de un centenar de jinetes, para formar un destacamento de caballería, y con su nueva fuerza viajó hacia Comitán con el fin de proteger la frontera entre México y Guatemala, área que era objeto de incursiones frecuentes por parte del general mexicano conservador Juan Ortega, quien había tomado refugio al sur de la frontera.
Fallecimiento
En la madrugada del 1 de junio de 1860, el pequeño ejército juarista que descansaba en la finca Juncaná, ubicada en lo que hoy es La Trinitaria (Chiapas), fue sorprendido y atacado. Melo fue herido y detenido y luego estuvo sin atención más de una hora. Ningún juicio se le siguió. Hubo orden expresa del general Juan Ortega para asesinarlo. La orden fue cumplida por el cabo Isidro Tordillo y el sargento José Maldonado, de acuerdo con la carta de Romualdo Guillén, de las tropas de Ortega, fechada sólo cuatro días después.
Tras veinte días, una vez hubo pasado las hostilidades de Ortega en la zona, se pudo comprobar que Melo había sido sepultado por los indígenas tojolabales frente a la capilla de lo que había sido la hacienda Juncaná.
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